Harry VI
Ayer se lanzó el sexto capítulo de la historia de Harry Potter en español, por toda latinoamérica y España. No voy a discutir la calidad del escrito porque no tiene sentido hacerlo. Me asombra la fidelidad de sus lectores, entre quienes me encuentro, la parafernalia que se monta con cada lanzamiento sea de una película o un libro, y cómo esta escritora logró lo que muchos otros no pudieron: poner a leer por gusto un libro de 500 páginas o más a niños y adolescentes. Los adultos que lo leemos con fruición estamos más acostumbrados a libros largos aunque seguramente haya algunos que no son lectores muy frecuentes pero andan detrás de las últimas noticias de la escuela Hogwarts de magia y hechicería.
Tengo la fortuna de haber leído este capítulo cuando fue lanzado en su idioma original. Parte de mi actual conocimiento del inglés ha sido producido por forzarme a leer algunos autores en su idioma original, cuando puedo. No pasé de la segunda página en libros como ‘The Jungle Book’ (El Libro de
Empecé a leer a Harry Potter por su tercer libro después de encontrar un comentario sobre su éxito en un suplemento literario de un periódico de Medellín, cuando acababa de ser lanzado en su edición inglesa. Le pedí entonces a mis amigos en Estados Unidos que lo consiguieran para mi y me lo trajeran cuando alguno viniera. Muchos piensan que es el mejor de todos los libros de la saga así que tuve suerte de empezar por él. Me atrapó desde el comienzo como lo hizo Salgari con su Corsario Negro hace casi tres décadas y se convirtió en una obligación leer los dos anteriores. A partir de ahí he estado pendiente de los siguientes lanzamientos y con este último la incertidumbre creció porque pasaron cosas tan sorprendentes que el final esperado en el próximo libro puede ser incluso la muerte de todos los que aún viven.

