¿Qué hacemos con los radicales?
Volviendo a los foros y blogs del periódico se encuentra una virulencia que no creo exista tan exacerbada en otros países. Tal vez me equivoco y es un reflejo de cómo está el mundo. Encontramos las posiciones más radicales, insultos, amenazas, llamados a la guerra, al exterminio a la discriminación… en fin. Me da pena ajena lo que pueda descubrir de Colombia y de los colombianos un extranjero que se acerque a estos foros.
Siempre que hay polarización se terminará en estas situaciones. Entiendo que en la política nos encontramos con la formación de dos bandos opuestos. Pero que esta forma de insultar se encuentre en los blogs de Televisión o en los de la Vida de hoy, dice todo sobre cómo somos.
En esos momentos entro en las brumas del pesimismo, sin saber para donde tomar o si quedarme dónde estoy. A donde me mueva tendré que enfrentarme con radicales dispuestos a cualquier cosa. Aunque también con miles de compatriotas inteligentes que entienden los diálogos como la forma de avanzar todos en la misma dirección. Pero, mientras tanto, ¿qué hacemos con los radicales?

