En Medio del Ruido

29 April 2006

Un poco de rojo

Filed under: Al margen


La pequeña padawan hizo que reviviera este recuerdo sepultado en una de las carpetas de mi disco duro. Como ando compartiendo cosas que me encantan, la dejo para ustedes. El abusivo retoque rojo es mío. La imagen amplía al pulsar sobre ella.

Hasta el próximo encuentro En medio del ruido.

28 April 2006

Los misterios del Sr Burdick

Filed under: Literatura

El título de esta entrada es el nombre de un libro, que tengo como una de mis joyas. Chris van Allsburg es escritor e ilustrador y entre sus obras están, aparte de este libro, ‘El canto de las ballenas’, ‘El expreso polar’ ‘Jumanji’ y ‘Zathura’.

En los misterios del señor Burdick nos cuenta la historia de un viejo editor de libros, Peter Wenders, ahora jubilado, que tiene en su poder catorce hermosas láminas que treinta años atrás le dejara Harris Burdick, quien había escrito unos cuentos e ilustraciones para ellos. Para eso le llevó las láminas como muestra de su trabajo.

“Peter Wenders quedó fascinado con las ilustraciones. Dijo a Burdick que le gustaría leer los cuentos lo antes posible. El artista quedó en llevárselos al día siguiente por la mañana y dejó los catorce dibujos con Wenders. Sin embargo, no regresó al día siguiente ni el día después de ese. Nunca más se volvió a oír de Harris Burdick… Hasta la fecha sigue siendo un misterio absoluto.”

Lo especial de este caso es que cada ilustración llevaba por el reverso un título y un epígrafe. Es la única pista que tenesmos sobre los cuentos extraviados con su autor.

La imagen que acompaña a este post es una de las del libro y la incluyo con el título y el epígrafe. Es sólo una de las catorce que el Sr Burdick dejó. Hace unos meses estuve trabajando en escribir una historia para acompañarla, vamos a ver si la completo. Sería fácil subir todas las restantes a este blog, son pocas, pero sería desleal con el colega escritor y correría el gran riesgo de sufrir un proceso por violación de la propiedad intelectual ajena; pero pueden ver sobre él aquí. El libro fue editado en español por el Fondo de Cultura Económica de México y su ISBN es 968-16-5114-6. Si les gusta imaginarse historias sería bueno que al menos lo busquen en una biblioteca, si no se deciden a adquirirlo. Lo consiguen en préstamo en todas las bibliotecas del banco de la República en el país incluyendo la Luis Ángel Arango, en Bogotá.

Si alguno quiere compartir lo que le sugiera la imagen y el breve texto, es bienvenido en enviarla.

La imagen amplía al pulsar sobre ella con el ratón.

La Biblioteca del señor Linden

Él la había prevenido sobre el libro. Ahora era demasiado tarde

27 April 2006

Entrando el otoño

Filed under: Fotografías
En New Jersey, octubre 2005

26 April 2006

Pido la palabra

Filed under: Personales, Literatura

Suponiendo con un atrevimiento mayúsculo que voy a vivir tanto como mis padres podríamos decir que me acerco a la mitad de mi vida. La mitad del camino como la llamó Anita. Y estoy en ese punto justo cuando pretendo dejar de lado la mayor parte de lo que he hecho para empezar algo nuevo.

Soy farmacéutico, pharmacist lo llaman en inglés, y por motivos varios he dejado de trabajar en ese sector desde septiembre. Una amiga mía, colega para más señas, quien siempre ha notado incluso antes que yo mi inclinación a las letras, me recomendó que antes de buscar un trabajo en lo mismo que venía haciendo me evaluara y decidiera si no quería dedicarme a lo que de verdad me gusta. En esas ando desde entonces.

Mi primer encuentro con el encanto de la Palabra, en mayúsculas como merece, fue en los libros de la infancia pero el encuentro con su embrujo fue cuando en el festival iberoamericano de teatro del 90 encontré a los cuenteros, los cuentacuentos como son llamados en otros países porque allí cuentero es el que habla embustes. Me involucré en ese entonces con el movimiento de narradores y supe por experiencia propia lo que es enamorarse de la Palabra. Tres años después dejé de contar pero sigo considerando esa etapa una de las más felices.

A partir de allí estoy pendiente de los acontecimientos de la palabra escrita, hablada, narrada, referida; como la quieran encontrar. He descubierto el placer de desentrañar los misterios más allá de las formas de las letras, lo que dicen y no dicen los que la usan, el sonido encantador de las palabras y su poder seductor. Con la palabra enamoramos o nos enamoran, vendemos o nos compran, creamos o destruimios, seducimos, o convertimos al otro a nuestro credo político, religioso, ideológico o económico. La palabra es poderosa, dicen por ahí cuando de manera descuidada afirmamos insensateces que pueden convertirse en realidad por aquello de “pedid y se os dará”. Y si pides usando la palabra ella se transformará en lo que has deseado. Está demostrado.

En medio del encanto de las palabras yo vivía de la Farmacia. No era que poseyera o trabajara en uno de estos establecimeintos sino que así es llamada mi carrera aunque el título del diploma o afiche sea químico farmacéutico. Las palabras se mezclaban y reaccionaban como los reactivos en los laboratorios y producían colores, olores y sabores de la misma forma que las sustancias que manipulábamos. Y si mi carrera era la de ser el profesional del medicamento, con las palabras también podía sanar, enfermar, agravar o matar.

¿Por qué permanecía en la farmacia y no en la palabra? En septiembre llegó la oportunidad de meditarlo y llevo todos estos meses masticando el tema como un rumiante. He llegado a la mitad de mi vida y tengo la oportunidad de dedicarme a lo que me fascina, como se ha verificado en las experiencias que narraba sobre mi feria del libro personal, en el post anterior. ¿Qué quiero de la palabra? Ella se me está entregando ahora y ¿seré capaz de hacerla feliz? ¿Se puede vivir de la palabra? ¿Cuál de todas las formas de usarla escogeré? ¿Volveré al embrujo oral o continuaré con el sortilegio de lo escrito?

Dicen que la segunda parte de la vida pasa sin darnos cuenta porque es como una montaña que primero subimos y luego bajamos, cada vez con más impulso. Siento que el camino correcto es el que me marcan las letras, es como una escalera hecha de ellas por la cual subo a pesar que con todas sus puntas y aristas me rasguen el vestido y la piel*. Pero necesito el valor de lanzarme al mar de letras y no quedarme entre las dudas.

Estoy reclamando mi Libertad bajo Palabra. Octavio Paz tiene un libro de poemas que no he leído con este título. ¿Tendrá algo que ver con lo que busco? He llegado a la mitad de mi vida, me niego que sea la cima donde la única opción que me queda es bajar. Quiero subir siempre por la escalera a pesar de las heridas que me cause. En la mitad del camino llega el momento de levantar mi mano y pedir la Palabra.

*Esta imagen de la escalera de letras es copiada de La Historia Interminable, del escritor alemán Michael Ende

25 April 2006

La otra feria (del libro)

Filed under: Literatura, Bogotá
Llevo alrededor de 8 años asistiendo cumplidamente a la cita con la Feria del Libro y había empezado a aburrirme porque limitaba mi presencia a la muestra comercial, siempre predecible y tediosa. Este año, gracias a diversos acontecimientos y decisiones que me han entregado todo el día para hacer lo que se me antoje, he podido apreciar la otra feria, la de las exposiciones, conferencias y talleres. Apenas van unos días y en tan poco tiempo se me ha revelado todo un nuevo mundo. Lástima que el sábado, primer día, no pude asistir.

Me he encontrado con una diversidad de temás fascinante. El visitante tiene usualmente la opción de escoger entre dos o más conferencias, lanzamientos de libros o cualquier otra actividad de manera simultánea. Es bueno y es malo porque, por ejemplo, no asistí al lanzamiento del libro sobre Lennon de Gustavo Gómez Córdoba porque al mismo tiempo estaba en una maravillosa charla sobre la oralidad en los niños. Estuve en una de esas fantásticas disertaciones de la historiadora Diana Uribe, esta vez hablando sobre la historia del libro y el libro en la historia. Me parece que los historiadores tradicionales verán como un sacrilegio la forma en que ella nos narra la historia aunque más parece un cuento. Pero muchos hemos aprendido más de la antiguedad por sus charlas que por los libros eruditos y llenos de citas. Cada uno tiene su valor y cada cual a su tiempo.

Estuve en una charla organizada por la revista cultural de los estudiantes del Externado y allí la experiencia fue agridulce. La reunión buscaba ilustarnos y conversar sobre los 20 años de la muerte de Jorge Luis Borges. El representante de los estudiantes utilizó la mitad de los sesenta minutos programados en una lectura aburrida y llena de palabrejas complicadas; pero la otra mitad fue una charla amenísima de un profesor argentino de la misma universidad. Me faltó un profesor más pero salí de allí porque iba a otra sobre La literatura y la ciudad la cual empezó media hora tarde a pesar de que los conversadores encargados estaban en la sala desde que llegué. Como siempre castigan al que llega puntual por esperar al que no ha de venir.

Ayer estuve en una de caricatura hecha por mujeres, la conferencista inicial no fue la más afortunada pero las dos que siguieron levantaron el ánimo de maravilla. Luego en una disertación como presentación de la nueva Maestría en Escritura Creativa en la cual la discusión o charla se centró en si se puede o no enseñar a escribir. ¿Qué opinan ustedes? ¿Se puede enseñar?

Esta actividad intelectual prende el cerebro. Han surgido muchas ideas y teorías de todas estas reuniones, con un balance muy favorable en todas, a pesar de los lunares. Lo que este ejercicio me ha despertado lo puedo resumir en los dos siguientes puntos:

La fascinación por la palabra: en todas sus formas el uso o abuso de la palabra me ha enamorado. No he dejado de ser su fan incondicional.

El encanto de la sencillez: hay momentos en que la erudición debe aparecer pero en los demás espacios los oyentes y lectores nos encantamos con la facilidad de seducirnos; las palabras largas, complicadas y modernas no evocan como lo hacen otras con cientos o miles de años de historia. Construcciones como Marketing o benchmarking no mueven las fibras mientras que palabras como alféizar, precioso, jarana y magnífico llegan cargadas de perfume.

A los que están en Bogotá los invito a que miren la otra feria. Aquí encuentran la programación y al entrar al recinto de corferias pueden pedir la que es específica del día o preguntar donde vendenel librito que tiene la de todas las jornadas.

24 April 2006

Lo que quiero ser cuando crezca

Filed under: Personales

Imagen tomada de aquí

Los famosos cigarros cubanos son enrollados a mano por expertos operarios que se sientan todo el día a darle forma a las hojas del tabaco. Eso se hace en medio del clima habanero que puede llegar a ser sofocante en el verano. La maniobra, rutinaria hasta el tedio, es parte del reconocido éxito de los habanos.

Para combatir ese aburrimiento a alguien se le ocurrió hace muchísimos años incluir una persona que entretuviera a los torcedores leyéndoles libros. De allí han salido famosos nombres que, inspirados en obras de la literatura universal, hoy distinguen a los habanos: ‘Montecristo’, ‘Romeo y Julieta’ y ‘Sancho Panza’, por ejemplo. Los personajes aquellos son conocidos como lectores de tabaquería y si no estoy mal todavía son usados en las fábricas de cigarros alternando las obras de literatura con revistas y artículos doctrinarios del partido comunista.

Ayer me recordaron la existencia de estos torcedores en una conferencia en la Feria del Libro y como una revelación me llegó lo que hoy es el título de esta entrada. Me fascina leer en voz alta y lo hago a veces para tratar de mejorar la dicción y la vocalización al poderme escuchar e incluso grabar. Por eso tuve claro que si alguien me preguntara por el trabajo que me gustaría tener, si no me preocupara el dinero y sin importar la época de la historia donde debiera localizarme, yo le contestaría, parodiando la pregunta que nos hacían cuando niños: “cuando crezca quiero ser lector de tabaquería”.

¿Que te gustaría ser cuando seas grande?


23 April 2006

Tres vistas de San Pedro Claver

Filed under: Fotografías


En Cartagena, hace unos años cuando las cámaras no eran digitales

22 April 2006

Quién es quién en la blogosfera

Filed under: Literatura, Blogs

Encontré en El País una reseña sobre una recopilación de artículos de 18 bloggers llamada La Blogosfera hispana: pioneros de la cultura digital donde estos autores analizan lo que sucede con los blogs. Lo que me parece un poco paradójico es que se compilen en un libro y no un blog, tal vez porque en general los libros dan utilidades y los blogs no, los libros pueden venderse y dan una sensación de posesión, además de proveer unos cuantos pesos a los editores.

De todas formas si alguien lo consigue le pido nos comparta sus opiniones. Yo no lo encontré en los buscadores de la Feria del Libro de Bogotá.

La iglesia azul

Filed under: Fotografías
En Brasilia, la iglesia de San Juan Bosco. La foto no hace honor a la verdadera majestuosidad de estar allí. Son esos vidrios azulados por los cuatro costados.

Para ampliar la foto pulse sobre ella con el ratón.

20 April 2006

En un prado cualquiera, en Bogotá

Filed under: Fotografías, Bogotá

En un prado cualquiera, en Bogotá
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